martes, 8 de julio de 2008

se rompió un eslabón el 17 de junio

y se rompió el eslabón. Evidente de la parte más débil como se suele esperar. No faltó el ánimo para romperlo y fué dulce. "Cada quien es cada cual.." dijo la canción, al final cada uno toma lo suyo y devuelve lo ajeno. Muchas cosas no podrán ser devueltas ni entregadas. No hay fuerza para hacer la pena. La pena es tan grande que se cambió a polarización. Hay una negación del pasado, hay un rechazo a la imagen, hay una desesperación por el cambio. El espacio vital se esfumó como una nube que corre con el viento. Al final intactos quedamos como dos extremos de la soga y alejados. No hay sensibilidad ni perdón ni anhelo ni nada. El eslabón se rompió. Ya no palpita mas el momento del fin de semana, el apoyo ni la querencia. Se vació el vaso de la comprensión, no quedó nada... sólo un sabor amargo que se quita con el tiempo.