domingo, 23 de diciembre de 2012

cada tres meses

En fin, el blog que parece olvidado retoma vida de vez en cuando.
Leia en septiembre otros temas de los mismos temas y hoy me senté en mi sillón para pensar y escribir.
Un whisky es buena compañía creo, y una música suave atenua el ambiente.
El frío detras de mi ventana también tamiza el momento. Es un día antes de navidad y aquí rondo de oscuros los pensamientos que revolotean en mi cabeza.
No pude ir allá a pasar la navidad. Me quedé. Pero no sentado, me quede con la emoción de la vibra del año nuevo que asoma a la vuelta de la esquina.
Todo cae por su peso, y la soledad es sólo la ausencia de otras personas. No puedo definir la soledad como un estadio vacío, mas bien lo etiqueto como la parte mas sensata de cada uno. No hay mentiras ni desapego. Todo es confianza. aquí, en la soledad todo es real, vívido y propio.
Encaras al mejor amigo o enemigo que existe en la faz de la tierra. Te tomas un minuto para dar gracias a la vida, y agradeces por el copo de nieve que cae en tu cabeza cuando vas de compras. En la soledad no hay fantasmas ni mentiras. Aquí sólo ves florecer lo que has sembrado y la causa y efecto es la razón del día.
Los temblores del miedo por lo incierto se acrecentan y de pronto sólo encuentras la paz en la silenciosa soledad del día.
También lo externo, lo poco creíble sucede y es cuando te llenas de fé y entusiasmo por rellenar la soledad un día certero que el sol te doble la vista y te llene el pulmón.
Así, ya estabilizado yo y mi soledad nos vamos de juerga para alegrar el alma. Así, hoy, hago una pausa para mirar atrás y subirme al pico mas alto y con el cierre de ojos, solo tomar el pincel con mi mano para llenar el lienzo del cielo con los colores mas intensos y vivos, tomando la fuerza de los pasados tres años y sin remordimientos ni penas, arrancar el motor de nuevo este 2013 con los brazos abiertos abrazando el aire que la hermosa soledad me tiende.
Aquí vamos, mi soledad y yo, yo y todo lo demás...