Vencidos ó vencedores?. El trajín diario y el encuentro tierno con obsequio atrasado del dia de la madre marca con especial afecto la necesidad pura de encontrarse en un abrazo profundo y sincero. Una cena con mariscos frescos y divertidos que en el seguimiento del día trajo la muerte a algunos moluscos por el sofocante calor expuesto. Desde el principio del día se perfiló como uno grande porque había de todo. Rica comida, detalles hermosos, algo de beber y concierto. Nada resultó. La parca se apareció, la confusión y la tensión del sinsabor y su mezcla se confunde con la pérdida de aliento y sensibilidad. Galopan arremetiendo con todo a su paso en vertiginosa tempestad indómita y el celestial y hermoso saludo se rompió en separación física y dolor de corazón. El ángel para un final se apareció otra vez y con él el gigantesco eclipse turbulento del egoísmo, el gigante del desprecio, el látigo del acusador, la pobreza humana se llevó el bello día.
Después de la fuerte impresión y desánimo viene al día siguiente la otra etapa que complementa, la que es más verdad, la necesidad de hacer feliz y serlo igual. El incansable ir y venir y la onda sinuosa de querer y no querer. Decisiones y crecimiento, madurez y honestidad, valores, comprensión, entendimiento, amor. Como poder plantarse y resistir con amor noble y puro el embate de la tentación del desagravio? Que es un humano si no tiene la garra de la pelea y defensa, somos demasiado pequeños para compararnos con el amor, estamos compuestos de tantas nubosidades que no vemos lo grande que podemos hacer: vivir y amar!!
Y ya no vale más si soy hombre o mujer. Igual por igual, peso por peso, no hay diferencia, tan absorto e irrealizado puede uno o el otro provocar en lugar de tolerar y no somos ni mas ni menos que el otro. Humanos al final con soplos divinos que no queremos aceptar.