y como la vida en su turbulencia no nos deja caminar como queremos, al final, siempre hay un segundo para detenernos y tomar nuevos bríos.
no hay obstáculo que no se pueda superar, incluso la muerte, la superamos cuando el tiempo nos deja una estela radiante de imágenes en los que quedamos vivos.
En fin, la naturaleza humana nos mantiene fuertes en el embate de las circunstancias.
Leía por ahi que este país es para vivir en soledad para los inmigrantes. Cierto! pero la soledad no necesariamente es dolorosa y uno nunca está completamente solo. Los ermitaños de este país se pavonean y dejan de serlo porque la compañía existe siempre en la existencia inmigrante. Las verdades no son absolutas, cada uno juega los malabares y guarda en el cofre de la memoria, las vivencias que cuando malas, no las sacamos, y cuando buenas las publicamos a todos los vientos.
Y las peores ni hablar, pero esas son las que nos empujan, las peores experiencias nos hacen sacar el indio salvaje que llevamos dentro y al final consagramos en realidad todos los sueños de aire.
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