y han pasado los dias llevándose consigo el caudal de dolor y preocupaciones. la estabilidad puede verse en el ocaso. llegó diciembre y con él los sufrimientos de tensión para la aceptación del yo vuelven a ebullir. no hay campanas ni trompetas, solo silencio. la mujer amada se ha desvanecido en el turbulento río como un desague al infinito, caemos inertes e indefensos ante el embate de la verdad, los latidos no llevan mas fuerza al agonizante sueño construido. que fácil es destruir en un momento lo que costó casi una vida entera, cayeron al vacío un millón de memorias y minutos hermosos, todo tiene un modo de contarse, murió una intención, dejemosla en paz. otro capítulo ocupara su espacio, otros minutos nos llevarán de la mano, otra canción hemos de oír.
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