miércoles, 12 de septiembre de 2012

Adiós al saludo

Esta merece al menos una hoja escrita.
Muchas horas viendo pasar el trajinar de gente, a veces presurosa, a veces apacible. Miles de pensamientos van y vienen caminando en círculos infinitos con la cruz de la frustración a cuestas.
El dolor del cimiento, el apresurado correteo y el abandono físico destripaban el corazón latiendo. Diez horas de fin de semana, cinco horas al término del aliento, y una esperanza a pausas en ciernes.
El intercambio no era justo, y que justicia podrá haber entre una pluma y un yunque en una balanza?
El encuentro al yo mismo recorriendo infinitos trazos para ser testigo de un trabajo que no conoce el amor.
Y cada cosa en su lugar, completa la obra esperada. El pequeño grano de arena sostuvo el pesado monolito de piedra y le dió el empuje en el realce.
La parodia apela al sentido común para hacer valer la verdad ante toda ilusión, y el mensaje sigue vivo muy a pesar del maltrato.
Quien sino uno mismo puede desdoblar el papiro enrollado con el aderezo del tiempo?...Sólo el amor salva, y ésta, está llena de él.

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