ya un ritual en mi vida, torna los apegos como una piel del corazón. Parte vívida desde las entrañas de la existencia y el innegable vitante de las memorias y recuerdos.
El apego tiene mucho de fantasía; ya lo cantó aquel cantor: lo que no fué, no será y asi nos vamos deslizando por las carreteras de la vida sólo asidos del apego, aquella memoria inborrable de momentos que nos negamos a dejar.
Y en el fondo no hay mal apego si lo transitamos tranquilos en el sueño apacible de la noche. Ya no pueden los apegos hacernos daños sino mas bien nos ensalzan la vida de colores y emociones. Asi como este segundo es irrepetible, el apego es sólo una imagen alegórica de los buenos momentos.
Salud Apegos!!
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