domingo, 6 de octubre de 2013

el tiempo incansable

Aún asumiendo un estado controlado del tiempo y sus andanzas, no podria precisar el exacto momento del ser.
Las fotos de la mente, la esperanza fallida y el resonar de los cantares de la memoria nos caen de nuevo al incansable tiempo que vivimos y del que nunca renunciaremos.
Todos son estigmas, clichés, todo se borra al abrir los ojos y ver que hay en el paisaje.
Sólo el tiempo, el que no muere, el que sigue la ruta sin cambios y pulcro e insolemne vierte su néctar a las bocas insaciables de la espeanza.
Ni siquiera vale una letra la triste y desolada mano de obra que en la noche sobrevive para el día. Esos jugos ignorantes de la excelencia hacen desfile de un tiempo de picar piedra para seguir siendo la misma piedra sin pulir escondiendo el brillo de su capacidad.
La vision es verter ese tiempo incansable para que encaje en mis minutos desperdiciados y me lleven de la mano a oler los olores de la primavera.
Que me traigan de regreso al origen. Volver es un estado del tiempo incansable.

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