el sacerdote dijo sabiamente: "Es necesario y obligatorio deshacerse del apego a las cosas, personas o situaciones que nos alejan de las bienaventuranzas y que no nos dejan ser felices"
Y con justa razón con base a una vertiente de fé, el hombre pregonó exactamente sobre la realidad que nos aleja de ser felices. El apego a lo naturalmente propio nos amarra mentalmente a una restricción obtusa donde no hay asideros para lograr el sueño de toda persona: el ser feliz. Y junto a este pensamiento del apego hay otros relacionados que en realidad nos apartan de la felicidad. El exterior y todo su entorno, no lo podemos controlar, pero el interior con su complicadas redes de memorias, recuerdos, pertenencias y ausencias, sí.
El secreto sigue siendo lo que ponemos dentro de nuestras cabezas hablando en plural, y mas íntimamente, lo que dejo estar en mi cabeza. El cúmulo de pensamientos que me roban el dia y la noche no es mas que un espejismo lejano a la verdad de cada dia. Lo que tengo en mi mente no necesariamente describe la realidad que me toca vivir y adecuarme a ella, es el reto para la felicidad. No puedo ser feliz si dejo que los pensamientos y el apego, me roben la tranquilidad. Todo tiene su tiempo y lo que será, inevitablemente será como decia alguien que las estrellas y el universo conspiran para que suceda. Todo esta en esas dos libras y medio de substancia gris: mi cerebro.
Dejaré que el frío congele mis apegos, y me lleve a mi realidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
3hermoso!
Publicar un comentario